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Hagamos frente a la pandemia emocional

  • By Rómulo Castro Cáceres
  • abril 2, 2020
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Sin duda alguna que estas semanas de “distanciamiento físico” han cambiado nuestra forma de trabajar, están cambiando la forma de relacionarnos con nuestra familia y seres queridos; cambiaron nuestras rutinas y, por qué no decirlo, ¡nos están cambiando la vida!

Como todo proceso de cambio, la pandemia mundial por COVID-19 genera en nosotros sensaciones típicas de: 1) estrés, 2) miedo y 3) incertidumbre.

De estrés, porque no cabe duda de que, entre otros, este es un escenario traumático por lo abrupto que ha sido y por lo poco preparado que estábamos como seres humanos para afrontar tal situación; además, por el desconocimiento de este tipo de situaciones tan graves que no se veían en el planeta desde la gripe española en 1919.

De miedo, por la posibilidad de contagiarnos o de que nuestros familiares y seres queridos se infecten y que los sistemas de salud no estén preparados para dar una respuesta adecuada a tales situaciones.

Y de incertidumbre, porque no está en nuestras manos el poder encontrar una solución sencilla; además no sabemos cuánto tiempo más va a durar el hallazgo de una vacuna y el fin de la crisis. Asimismo, sentimos inseguridad por no saber cuán afectados vamos a quedar desde el punto de vista económico, laboral, y desde el punto de vista de nuestras relaciones de vida.

Investigando en las redes sociales algunos casos sobre cómo nos impacta emocionalmente la situación de la pandemia, encontré entonces los siguientes trastornos o síntomas sicológicos:

  • Gran parte de las personas están presentando picos de temperamento. En estos casos nuestro buen y mal humor fluctúa permanentemente, como respuesta a los elementos estresantes típicos del cambio.
  • Existe dificultad y ausencia de comprensión por lo que está ocurriendo. En este caso, los fake news y la desinformación juegan un papel fundamental. Asimismo, el amarillismo en los contenidos que se transmiten a través de las redes sociales impulsa la poca comprensión de la situación.
  • Hay una fuerte sensación de estar viviendo una situación surrealista. Todo parece un sin sentido debido a que no existe un punto de comparación. Muchas personas han comenzado a comparar lo que estamos viviendo con viejos clásicos del cine de terror y de ciencia ficción apocalíptica.

Ante la crisis de angustias que estamos resistiendo y que impactan directamente nuestras costumbres, me he propuesto presentar algunas recomendaciones que, con el aporte de los lectores, bien podrían servir como el principio de un manual más amplio para comenzar a hacer frente a los miedos y evitar una “pandemia emocional”. A continuación los 7 primeros consejos:

1) Interrupción de las rutinas.

Es importante que dediquemos tiempo para hacer cosas nuevas, cosas que nunca pudimos hacer por falta de tiempo o desinterés, y cosas que ya no hacíamos pero que nos dan bienestar. Mejor aún si estas actividades nos ayudan a activar la creatividad, a estimular la salud mental y física.

2) Hacer introspección.

Es muy significativo que reflexionemos, independientemente de la situación, que estamos vivos y estamos haciendo cosas que nos pueden llenar y nos pueden mantener con el ánimo alto.

3) Prepararnos mentalmente.

Debemos analizar dónde estamos, qué estamos aprendiendo, en qué somos más fuertes y qué debemos corregir antes de que pase la crisis.

4) Evitar la sobrecarga/saturación de información.

La solución es hacer rutinas de consumo informativo. Uno de los grandes problemas es pasar todo el día consumiendo información sobre la crisis, ya que esto nos quita mucha de nuestra energía para hacer otras cosas distintas. La clave es ocupar un tiempo determinado, a la misma hora, todos los días pero sin interrumpir otras actividades que nos ofrezcan bienestar mental. Y por supuesto, lo ideal es tratar de que la información que consumamos sea de fuentes oficiales.

5) Diseñar nuestro propio enfoque apreciativo.

Debemos afrontar la situación de forma positiva siempre, porque el dilema no puede ser que “no nos dejan salir con frecuencia”, “nos tienen enjaulados” o que “perdimos nuestra libertad”. Por el contrario, debemos enfocarnos en que “estamos haciendo grandes esfuerzos personales para el bien común de la sociedad” y que “gracias a la coyuntura, hemos encontrado un sinfín de oportunidades que antes no nos era posible desarrollar como el teletrabajo, el aprendizaje a distancia y el poder pasar más tiempo con nuestros seres más cercanos”, entre otros.

6) Utilizar efectivamente la omnipresencia que nos da la tecnología.

El poder mantenernos conectados permanentemente a través de las redes sociales y las herramientas tecnológicas que nos permiten hacer teleconferencias y grupos virtuales de discusión, son oportunidades maravillosas para impulsar la colaboración y la creación de redes de actividades virtuales sanas. Asimismo tenemos que aprovechar la valiosa oportunidad que nos brinda la capacitación en línea, para fortalecer nuestros conocimientos y formarnos en nuevos temas que empoderen y aumenten el valor de nuestro perfil profesional ante este competitivo e inestable clima económico y laboral.

7) Evitar barreras comunicacionales personales.

Existen múltiples factores que afectan el proceso comunicacional de los individuos. Van desde las barreras físicas y las semánticas, pasando por las de credibilidad, de pertenencia y de estilos de comunicación, entre otras; pero las barreras personales son las más complejas. Estas se basan en las emociones, los valores, las creencias y los prejuicios. Para evitarlas debemos comenzar por comprender que existen, que siempre estarán allí, que son inherentes a cada uno y que nos impactan a todos por igual; además, que estos son procesos naturales que debemos entender y hacer conscientes para lograr mayor control de las situaciones.

En resumen, cuando nos encontramos con un proceso de cambio traumático enfocado en las costumbres, debemos generar nuevos hábitos que nos den el sentido de cotidianidad.

¡Ninguna crisis es para siempre! Sentirlas con optimismo, verlas como oportunidades para el crecimiento personal y grupal, afrontarlas con buen humor tratando de reírnos de nosotros mismos; todo esto hace que abordemos a las crisis con mayor seguridad emocional, lo que nos llenará de energía y nos preparará mejor para ¡el próximo round!

 

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Rómulo Castro Cáceres

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Consultor, mentor y formador de líderes en habilidades y competencias de Comunicación.