BarrerasCOmunicaciónRómulo Castro

Existen múltiples factores que afectan el proceso comunicacional en los individuos y en especial, en las organizaciones como un todo. Sin embargo, las barreras que impiden principalmente la interacción entre los miembros de las organizaciones las podemos dividir en seis grandes rubros, que van desde las barreras personales, las físicas y las semánticas, hasta las barreras de credibilidad, de pertenencia o posición y las de estilos de conducción de la comunicación.

El primer paso para evitar que éstas surjan y que sigan impactando la comunicación, es tenerlas muy en cuenta y entender que existen, que siempre estarán allí, que son inherentes a cada quien y que nos impactan a todos por igual.

En esta oportunidad estaremos hablando de una de las más importantes barreras por su grado de impacto y por considerarse la más compleja de manejar: Las barreras personales. En próximos textos desarrollaremos las otras que ya fueron nombradas y que no son menos importantes.

La batalla contra las emociones

Dentro de las organizaciones, todos han tenido que librar batallas contra los problemas personales. Por ejemplo basta que un jefe convoque una reunión para discutir sobre algún problema dentro del equipo, o que nos toque llegar tarde a la reunión importantísima en la cual seremos el vocero principal. Instantáneamente florecen distintos tipos de emociones que seguramente bloquearán la interacción con los otros individuos, bien sea porque emerge la ansiedad o porque nos volvemos agresivos hacia nuestros interlocutores al reaccionar a complejas o incómodas situaciones. Todo ello se traduce al final en un delicado y complejo escenario de disputas y, en algunos casos, de confrontación.

Emociones violentas como la ira, la rabia, el dolor, la repugnancia; y otras menos violentas como la tristeza, el miedo y el aburrimiento siempre van a estar allí, obstaculizando a la comunicación fluida. Así como otras emociones que por su manejo irreflexivo o descontrolado también impactan la comunicación efectiva, como la euforia y la risa descontrolada.

Lo más importante es que estos son procesos naturales que debemos entender y que debemos hacer conscientes para lograr mayor control de las situaciones.

¿Podemos controlar efectivamente las emociones?

Barreras-EmocionesComo dijimos anteriormente, debemos tener conciencia de que las emociones siempre estarán presentes en nuestro día a día y que depende de nosotros y del manejo que hagamos de ellas para aminorar el grado de impacto que puedan tener en nuestro desempeño al comunicarnos con nuestros interlocutores.

Para comenzar a disminuir el impacto de las emociones, debemos trabajar la “empatía” que no es sino aquella actitud que se fundamenta en el esfuerzo por entender al otro, por “ponerse en los zapatos del otro” y tratar de identificarse de manera “asertiva”, sin agredir y sin someterse a la voluntad del otro.

Asimismo, el trabajo de las emociones no recae solamente en lo que hagamos nosotros por nosotros sino en lo que podamos hacer por los demás; y aquí entra nuevamente el concepto de empatía en el que es primordial tratar de comprender las motivaciones de nuestro interlocutor, lo que impulsará el intercambio más fluido y sincero.

Algunas situaciones que son consideradas como errores típicos y que deben ser controladas para evitar barreras emocionales, son las relacionadas con:

  1. Imponer nuestro punto de vista, o discutir “quién tiene la razón”.
  2. Buscar siempre culpables o echarle la culpa a alguien, lo que produce que las otras personas se vuelvan defensivas.
  3. Suponer lo peor del otro, sin darle chance a que exponga su opinión.
  4. Permitir que se potencien emociones fuertes y negativas como enojo, miedo, angustia, frustración, sin ningún tipo de autocontrol como respiración controlada o pensamientos positivos.
  5. Discutir temas en términos de “blanco” y “negro”, o polarizar sin permitir posiciones intermedias o alternativas.

Otro aspecto importante que impulsa al control de las emociones en la interacción organizacional es el proceso de modelaje de una actitud empática y asertiva por parte del jefe, lo que generará actitudes similares por parte de los colaboradores; y lo que al final redundará en un mejor manejo de las emociones para beneficio de una mayor y mejor comunicación interna.

Valores, creencias y prejuicios también impactan

Otros factores que generan barreras personales en la interacción comunicacional son los referentes a valores, creencias y prejuicios.

El mal manejo de valores o la discrepancia de ellos es un factor que impacta altamente en la comunicación personal. Un claro ejemplo es cuando se predica honestidad, responsabilidad y el respeto mutuo pero no todos comprenden estos conceptos porque no han sido compartidos sino impuestos.

Las creencias y los prejuicios son factores que igualmente impactan a la comunicación y pueden generar barreras como en los casos en que se predica alguna fe religiosa y se trata de imponer a los demás o por el contrario no se ofrece ninguna libertad de creencia y/o práctica.

En las organizaciones, tanto líderes como trabajadores deben comprender la importancia de manejar adecuadamente las barreras comunicacionales y los factores que las generan para que en conjunto logren impulsar una comunicación interna muchos más poderosa y efectiva, lo que se traducirá en un clima organizacional positivo a largo plazo.

(Haga click aquí si desea leer la segunda parte de este texto)

Rómulo Castro
CEO – Consultor RCC Comunicación

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Rómulo Castro

Panama-PuntaPaitilla

A través de intercambios
realizados con colaboradores
y líderes de empresas,
entendimos que la comunicación
interna actualmente se encuentra
desasistida por la alta gerencia,
que a su vez se queja de la desidia
y el desapego de los supervisados..

Las comunicaciones internas en las empresas y organizaciones en la región centroamericana, y en especial en Panamá, carecen de apoyo y compromiso por parte de los ejecutivos y de la gerencia media y supervisoria.

En este sentido, la comunicación interna juega un papel primordial al respaldar una gestión gerencial exitosa, pero sólo si cuenta con el compromiso de la Alta Gerencia y los líderes de las unidades y equipos, para ejecutar efectivamente los planes de comunicaciones bajo nuevos modelos, más allá de publicar información únicamente en los medios internos; y por supuesto impulsando el modelaje de estas actuaciones a todos los trabajadores.

Por su parte, los líderes corporativos se quejan de la permanente apatía del trabajador y el poco interés por las acciones estratégicas, operativas, individuales y atinentes a las acciones que respalden la cultura corporativa como la innovación y el cumplimiento de los valores y principios organizacionales.

Esta es una queja permanente de los trabajadores y está enmarcada en temas de comunicación interna. Los colaboradores no perciben una actitud proclive a ser “escuchados” por sus supervisores ni por la Alta Gerencia, entendiendo que no es solamente el acto de escuchar sino el de impulsar espacios de comunicación presencial en donde se diriman temas que preocupan a toda la organización, desde los más sencillos que tocan necesidades básicas del día a día, así como los temas duros referidos a la estrategia de la empresa.

Rómulo Castro
CEO – Consultor RCC Comunicación

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